La mañana terminó descompuesta en la Cámara de Comercio de la provincia del Santa, donde lo que debía ser una reunión formal acabó pareciendo escena de barrio malhumorado. La situación se salió de control cuando se intentó aprobar “al caballazo” el balance del primer semestre 2025 de la Junta de Usuarios Santa, hecho que fue advertido y cuestionado por varios usuarios presentes.
La tensión subió cuando desde el fondo se escuchó una palabra que cayó como fósforo en gasolina: “sinvergüenzas”. Aquello encendió la mecha. Un funcionario, visiblemente alterado, decidió ir en busca del autor del calificativo, pero el usuario —más rápido y precavido— respondió con un lapo bien puesto, de esos que no dejan sangre pero sí conciencia.
Sillas movidas, voces cruzadas y caras largas marcaron el momento. La escena obligó a la intervención de la secretaria de la Cámara de Comercio, quien los conminó a retirarse del local, recordándoles que ya no están para dar ese tipo de espectáculos y advirtiendo incluso con llamar a la Policía, cosa que finalmente no ocurrió.
El altercado fue contenido antes de pasar a mayores: levantaron al funcionario caído, se calmaron los ánimos y el “ring” volvió a ser sala de reuniones. Pero el daño ya estaba hecho.
Este nuevo episodio bochornoso retrata de cuerpo entero la gestión cuestionada y desgastada de Miguel Eusebio Ramírez, que se va sin pena ni gloria, dejando una Junta dividida, sin balances claros y con más escándalos que respuestas.
Porque cuando la transparencia no aparece, el desorden habla solo… y a veces, lamentablemente, a los golpes.




