El Gobierno, a través del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI) y la Autoridad Nacional del Agua (ANA), viene ejecutando trabajos de limpieza y descolmatación en el río Zaña como medida preventiva frente a la temporada de lluvias en el norte del país. Las intervenciones buscan reducir el riesgo de desbordes que podrían afectar a más de 1200 familias y a zonas agrícolas ubicadas en las márgenes del río.
Las labores se concentran en la conformación de la caja hidráulica y el retiro de sedimentos acumulados, una situación que en años anteriores redujo el ancho del cauce de manera crítica y elevó el peligro de inundaciones. Actualmente, los trabajos se desarrollan en sectores como Santa Rosa, en la provincia de Chiclayo, donde se han priorizado ambos márgenes del río.
Desde noviembre de 2025, la ANA identificó puntos vulnerables en la región, incluyendo Chongoyape, Olmos y Lagunas. En este último sector, se proyecta intervenir más de un kilómetro del cauce, en un río que en condiciones normales transporta alrededor de 350 metros cúbicos por segundo, pero que durante episodios extremos, como el último Fenómeno de El Niño, llegó a superar los 580 metros cúbicos por segundo.
Si bien estas acciones contribuyen a proteger aproximadamente 380 hectáreas de cultivos y a reducir riesgos sobre infraestructuras estratégicas como la carretera Panamericana Norte, especialistas y agricultores advierten que la velocidad de ejecución es un factor crítico. Con el inicio de lluvias más intensas, cualquier retraso podría dejar expuestas a poblaciones y áreas productivas históricamente afectadas por desbordes.
La ANA viene desplegando maquinaria pesada para las labores de limpieza; sin embargo, se requiere acelerar los trabajos y garantizar su continuidad, así como un mantenimiento permanente del cauce, para evitar que la acumulación de sedimentos vuelva a poner en riesgo a las comunidades ribereñas.



