Mientras los agricultores siguen esperando agua, canales, reservorios y decisiones concretas, en CHINECAS hay algo que sí ha funcionado con admirable puntualidad suiza: el crecimiento de la planilla. Porque podrán cambiar gobernadores, gerentes generales, directorios, asesores, oficinas y discursos de “refundación”, pero el gasto en personal jamás pierde el rumbo. Qué eficiencia tan selectiva la de la burocracia peruana.
Según información de Consulta Amigable del MEF, el gasto en personal de CHINECAS pasó de S/ 3 millones 240 mil en el año 2007 a una proyección de más de S/ 27 millones en el 2026. Es decir, la planilla prácticamente se multiplicó por ocho en menos de dos décadas, acumulando más de S/ 142 millones en gasto de personal. Y todo esto mientras el proyecto sigue atrapado entre expedientes, anuncios políticos, peleas técnicas y promesas recicladas cada campaña electoral.
El cuadro revela incrementos constantes año tras año, incluso en periodos de crisis política regional, cambios de gestión y emergencias como El Niño o la pandemia. La curva que más crece no es precisamente la frontera agrícola, sino la carga administrativa. Una especie de cultivo burocrático de alto rendimiento.
En 2024 el gasto ya había trepado a S/ 11.8 millones y para 2026 se proyecta un salto explosivo de más de S/ 27 millones bajo conceptos de operación y mantenimiento y personal de oficina. La pregunta que muchos agricultores formales empiezan a hacerse es inevitable: ¿quién sostiene finalmente esta maquinaria? La respuesta cae por su propio peso. Los usuarios formales, los hombres y mujeres del campo que sí pagan tarifas, aportes y sobreviven entre costos elevados, escasez hídrica y mercados inciertos.
Porque mientras el agricultor pelea por producir una hectárea rentable, en el escritorio estatal la planilla parece regarse sola. Y lo más curioso es que cada nueva gestión llega prometiendo austeridad, reestructuración y eficiencia. Traducido al castellano real: cambian las caras, cambian los cargos… pero la cuenta sigue creciendo.
Hoy, más que nunca, los agricultores exigen transparencia total sobre el destino de los recursos y resultados concretos. Porque una cosa es financiar un gran proyecto irrigador y otra muy distinta convertirse en los auspiciadores oficiales de una burocracia que parece expandirse más rápido que las propias tierras agrícolas de CHINECAS. Humanos. Descubrieron cómo convertir “proyecto de irrigación” en “sistema de hidratación permanente de planillas”.




