Mientras el RDR de Chinecas termina en manos del Gobierno Regional, en el proyecto especial parecen no existir planes visibles de prevención frente a una emergencia.
La publicación de la Resolución Jefatural N.° 000232-2026-INDECI/JEF, emitida el 13 de agosto por el Instituto Nacional de Defensa Civil, aprueba los lineamientos para que gobiernos regionales y locales informen sobre las acciones y resultados de sus intervenciones ante emergencias de niveles 4 y 5. La norma recuerda algo elemental: frente al riesgo, primero se previene y luego no se llora sobre el agua derramada.
Pero en Chinecas, la pregunta resulta inevitable: ¿dónde están los planes, proyectos y trabajos de prevención para proteger su infraestructura hidráulica?
Mientras se discute y cuestiona el destino de los Recursos Directamente Recaudados (RDR) del proyecto, incluso con transferencias hacia el Gobierno Regional, en Chinecas no se advierte una respuesta contundente de sus actuales funcionarios sobre acciones preventivas frente a posibles lluvias intensas, desbordes, huaicos u otras emergencias que podrían golpear directamente al sistema hidráulico y, con él, a miles de agricultores.
Y aquí aparece otro silencio que llama la atención.
El representante de las juntas de usuarios, justamente de un sector que podría resultar entre los más afectados ante una emergencia que comprometa canales, bocatomas y demás infraestructura de riego, parece mirar el problema desde la tribuna. ¿No es acaso su obligación levantar la voz cuando está en juego el agua de los agricultores?
La norma de INDECI está publicada. El riesgo está identificado. Las responsabilidades institucionales existen.
Entonces, ¿por qué en Chinecas la prevención parece haberse convertido en letra muerta?
¿No leen las normas? ¿No tienen planes? ¿No hay presupuesto? ¿O simplemente esperan que llegue la emergencia para recién correr detrás de los daños?
El directorio de Chinecas, que debería fiscalizar y exigir resultados a sus funcionarios, también tiene algo que explicar. No basta administrar, aprobar documentos o guardar silencio. También hay que prevenir.
Porque cuando llegue el agua, si llega con fuerza, no habrá directorio, funcionario ni dirigente que pueda detenerla con discursos. Los que pagarán la factura serán, una vez más, los agricultores.



