Mientras Piura se organiza, Áncash parece esperar que la naturaleza decida por nosotros.
Este martes 25 de agosto, Piura pondrá en una misma mesa a ministros, empresarios, gremios, ProInversión y representantes del sector productivo para hablar de prevención, infraestructura y defensa de la producción regional frente al Fenómeno El Niño. No están esperando que llegue la lluvia para recién buscar la pala.
¿Y en Áncash?
La pregunta incomoda, pero hay que hacerla: ¿qué estamos haciendo realmente para prevenir?
Porque si el Fenómeno El Niño golpea, no solo tendremos que lamentar carreteras destruidas, canales afectados, cultivos perdidos o centros poblados inundados. También tendremos que explicar por qué no se hizo lo que pudo hacerse antes.

Y aquí aparece otro tema que parece no preocupar demasiado: Chinecas.
¿A los posesionarios de las tierras de Chinecas no les preocupa qué ocurrirá si una fuerte avenida del río termina dañando o rompiendo el canal? ¿Qué pasará cuando falte el agua para sus cultivos? ¿Quién responderá por las hectáreas que podrían quedar sin riego? ¿Ya no están pensando en la próxima campaña agrícola?
Porque reclamar tierras es una cosa. Defender el agua que hace productivas esas tierras es otra.
Piura está discutiendo prevención y producción. En Áncash ya hubo advertencias técnicas para ejecutar acciones urgentes frente al riesgo climático.
Entonces, no esperemos que el agua nos dé la respuesta.
Áncash necesita prevención, mantenimiento y obras antes del desastre, no discursos después de la inundación.
Porque cuando llegue el agua, ya será demasiado tarde para preguntar quién tuvo la culpa.



