Las nuevas gestiones en la Junta de Usuarios Santa y la Junta de Usuarios IRCHIM ya asumieron funciones. Hay rostros reelectos, nuevos concejos directivos y discursos de renovación. Todo muy correcto en la foto oficial. El problema empieza cuando el agricultor pregunta lo básico:
¿en qué se fue la plata?
Porque hay una sola excepción trascendente que marcará la diferencia entre recuperar la confianza o seguir cavando el hoyo: transparentar la gestión económica, gastos incluidos, sin excusas, sin relatos creativos y sin mirar al techo.
El hilo de esta madeja ya fue jalado. Y no por casualidad.
Cascajal Izquierdo: cuando la auditoría deja de ser amenaza y pasa a ser evidencia
La Comisión de Usuarios Cascajal Izquierdo decidió hacer lo que durante años parecía pecado capital: implementar una auditoría. El resultado no fue un archivador bonito, sino más de siete tomos de evidencias, correspondientes solo a dos periodos de gestión.
Siete tomos. Dos periodos.
Eso no es una auditoría, es una advertencia.
Y apenas es el hilo. Porque todo apunta a que el verdadero nudo está más arriba.
IRCHIM: deudas, locales fantasma y dinero que se evapora
La nueva gestión de la Junta de Usuarios IRCHIM tiene un deber inmediato, no simbólico ni postergable: ordenar la casa con una auditoría integral. Los indicios sobran.
Algunos ejemplos, solo para no perder la costumbre:
- Deuda millonaria por tarifa de agua con CHINECAS, sin claridad sobre cómo se llegó a ese monto ni cómo se piensa salir.
- S/ 180 mil entregados a la Comisión de Usuarios Lacramarca Baja, cuyo destino sigue siendo un misterio digno de novela.
- Pérdidas por supuestos “robos” de implementos de maquinaria, sin responsables claros ni explicaciones convincentes.
- El local del pasaje Los Jardines, que no es propiedad de la Junta, pero que durante años se hizo pasar como tal, incluso induciendo a error al flamante presidente.
- La supuesta propiedad del local del kilómetro 4 y medio, otro punto que requiere algo más que palabras.
Todo esto no se aclara con conferencias ni con frases de buena voluntad.
Se aclara con auditoría. Lo demás es folklore administrativo.
Junta de Usuarios Santa: cuando las dudas ya explican la morosidad
El caso de la Junta de Usuarios Santa no es menor ni aislado. Los cuestionamientos se acumulan como recibos impagos:
- El supuesto “robo” de un tractor, aún sin respuestas claras.
- Compras con montos elevados, sin sustento transparente.
- Dineros pendientes de transferencia, que no llegan a destino.
- Miles de soles que debían ir a comisiones de regantes y siguen en el limbo.
- Una construcción de tres pisos que representa un riesgo estructural evidente.
- Y, en general, una larga lista de faltas de explicación que cansaron al usuario.
El resultado fue predecible y hasta lógico: el agricultor dejó de pagar la tarifa de agua, como se evidenció al cierre del año. No por rebeldía, sino por hartazgo.
2026: sin auditoría, no habrá tarifa
El mensaje es claro, aunque incomode:
si no se inicia de manera tangible y pública un proceso de auditoría en ambas organizaciones, el 2026 no traerá recaudación, traerá renuencia justificada.
El agricultor ya no cree en promesas ni en balances verbales. Cree en números, documentos y responsabilidades.
Auditoría ahora, o será más de lo mismo.
Y esta vez, el que no paga, tiene razones.



