El ingeniero Félix Vásquez Álvarez lanzó duras críticas contra la gestión regional y advirtió que el Proyecto Especial Chinecas atraviesa uno de sus momentos más críticos, tras la reciente sesión de la comisión multipartidaria del Congreso con participación de COFOPRI y Midagri. Según explicó, el Gobierno Central ya devolvió la unidad ejecutora al Gobierno Regional de Áncash, dejando el futuro del megaproyecto en manos de ProInversión y de una gestión regional cuestionada por su incapacidad técnica y política. El Estado peruano, esa maquinaria legendaria capaz de perder expedientes, tiempo y paciencia humana al mismo tiempo.
La crisis del Proyecto Especial Proyecto Especial Chinecas habría llegado a un punto de quiebre. Durante una extensa entrevista en el programa Agricultura en Marcha, el ingeniero Félix Vásquez Álvarez sostuvo que las recientes decisiones adoptadas por el Ejecutivo y el Midagri evidencian el fracaso de la actual conducción regional del proyecto y abren un escenario incierto para miles de agricultores y posesionarios.
Vásquez reveló que el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego devolvió oficialmente la unidad ejecutora del proyecto al Gobierno Regional de Áncash, luego de que el Ministerio de Economía negara financiamiento bajo el argumento de que Chinecas ya fue definido como un proyecto de inversión privada mediante APP.
“El PSI le devuelve el proyecto al Gore y prácticamente le dice: ahí está, encárgate tú”, sostuvo el ingeniero, cuestionando además que durante meses se haya insistido públicamente en una modalidad de gobierno a gobierno mientras la normativa vigente apuntaba hacia ProInversión.
Según explicó, el problema se origina desde diciembre de 2025, cuando se aprueba el Decreto Supremo 316 que reglamenta la promoción de inversión privada mediante Asociaciones Público Privadas. Posteriormente, el MEF respondió al Midagri que no podía asignar recursos porque el propio perfil técnico del proyecto establecía una modalidad APP, dejando fuera al Gobierno Central de la ejecución directa.
Para Vásquez, esta situación demuestra improvisación, descoordinación y falta de liderazgo político. “No han leído el proyecto. No advirtieron el escenario y ahora el problema vuelve a Áncash”, expresó.
“Coqui debería dejar el expediente tranquilo”
Uno de los momentos más contundentes de la entrevista fue cuando el ingeniero recomendó que el gobernador regional Fabián Noriega no continúe tomando decisiones sobre Chinecas en los meses finales de su gestión.
“Que no haga nada. Que deje el expediente para la próxima gestión porque todavía podría empeorar más las cosas”, afirmó.
Asimismo, cuestionó duramente la falta de transparencia dentro del directorio y de las juntas de usuarios, señalando que desde marzo ya se conocía la devolución del proyecto al Gobierno Regional y, sin embargo, las bases no fueron informadas.
“Hay dirigentes que sabían y callaron”, sostuvo.
El saneamiento físico legal sigue atrapado
Otro de los puntos críticos abordados fue el retraso del saneamiento físico legal de las tierras. Vásquez advirtió que los procesos de valorización, contratos de compra-venta e inscripción registral difícilmente culminarán este año, situación que podría convertirse en un nuevo obstáculo para cualquier intento de inversión privada.
Además, cuestionó severamente el trabajo articulado entre Chinecas y COFOPRI.
“COFOPRI no podía entrar a los terrenos si Chinecas no acompañaba. Es increíble que el propio Estado termine bloqueándose a sí mismo”, manifestó.
El ingeniero también alertó sobre inconsistencias en el número de expedientes de posesionarios y sobre la falta de un catastro ordenado en zonas estratégicas del proyecto.
ProInversión tomaría el control
Para Félix Vásquez, el escenario más probable es que ProInversión termine asumiendo el proyecto y fragmentándolo en varias etapas para intentar hacerlo viable financieramente.
Sin embargo, advirtió que agricultores, posesionarios, juntas de usuarios y organizaciones civiles deben reaccionar inmediatamente.
“Este es un llamado de alerta para todos. Nadie está libre en este problema”, remarcó.
La entrevista dejó una sensación inquietante sobre el futuro de Chinecas: un megaproyecto atrapado entre decisiones políticas erráticas, burocracia estatal y promesas incumplidas. Décadas de anuncios, mesas técnicas, expedientes, perfiles, reformulaciones y conferencias de prensa para terminar devolviendo papeles de una oficina a otra. El deporte favorito del aparato público peruano: pasarse la responsabilidad como pelota caliente mientras el agricultor sigue esperando agua.




