En Chinecas las prioridades vuelven a generar más preguntas que respuestas.
Mientras el canal de Cascajal Izquierdo permanece dañado, el canal aéreo requiere intervenciones urgentes y los agricultores reclaman soluciones concretas para garantizar el recurso hídrico, en la entidad aparecen contrataciones por miles de soles destinadas al monitoreo de la calidad del aire y los niveles de ruido.
La interrogante es inevitable: ¿dónde se realizaron estas mediciones y qué problema urgente resolvían? Porque para el agricultor que espera agua en su parcela, resulta difícil entender que existan recursos para medir el aire y el ruido cuando la infraestructura hidráulica sigue demandando atención inmediata.
La situación cobra un matiz aún más llamativo al recordar la frase que el propio presidente del Directorio de Chinecas, Fabián Koki Noriega Brito, lanzó hace algunos meses: “Chinecas apesta”. La expresión, que generó amplio debate en la región, hoy vuelve a la memoria colectiva al conocerse estas contrataciones. Más de uno se pregunta, con ironía inevitable, si los monitoreos buscaban medir precisamente ese “olor” institucional al que hizo referencia el titular del proyecto.
A pocos días de concluir la actual gestión, también llama la atención que el Directorio continúe sesionando de manera virtual, en medio de una aparente complacencia de sus integrantes, mientras las necesidades más urgentes del proyecto siguen esperando decisiones firmes y acciones concretas.
En una institución creada para impulsar el desarrollo agrícola de Áncash, la ciudadanía y los agricultores esperan que las prioridades sean claras: primero el agua, primero la infraestructura y primero las soluciones que permitan que el campo produzca. Porque el aire puede medirse y el ruido puede registrarse, pero la falta de agua y el deterioro de los canales se sienten todos los días en el agro ancashino.



