El fenómeno de El Niño vuelve a asomar en el horizonte y, mientras los agricultores del Valle Santa, Lacramarca y el histórico Valle Viejo esperan acciones concretas para proteger canales, drenes e infraestructura de riego, hay quienes parecen haber cambiado las botas de campo por la calculadora política. Así de rápido gira la rueda cuando cambian los vientos. La política tiene ese extraño poder de convocar más sonrisas que una reunión técnica.
Funcionarios que deberían estar concentrados en sus responsabilidades dentro del MIDAGRI y la Autoridad Nacional del Agua (ANA), Junta de Usuarios en la foto junto a algunos dirigentes agrarios, han sido vistos participando en reuniones y acercamientos políticos que muchos interpretan como un intento de ganar espacio y simpatías con el nuevo escenario nacional tras la elección presidencial.
La escena no ha pasado desapercibida entre los agricultores. Mientras las amenazas climáticas demandan planificación, prevención y ejecución de obras urgentes, la atención parece desviarse hacia actividades donde predominan los saludos, las fotografías y los acercamientos políticos.
Muchos productores recuerdan que la pequeña y mediana agricultura ha permanecido durante años relegada frente a los grandes intereses agroexportadores. Por ello, existe preocupación de que las prioridades vuelvan a centrarse en quienes cuentan con mayor capacidad económica e influencia, dejando nuevamente en segundo plano a miles de familias agricultoras que sostienen la producción de alimentos en los valles de Áncash.
También surgen interrogantes sobre el uso del tiempo y de los recursos. Los agricultores consideran que los funcionarios públicos deberían dedicar sus esfuerzos a resolver los problemas del sector, tambien de sus organizaciones agrarias especialmente cuando el riesgo de lluvias intensas y emergencias exige una respuesta técnica permanente. Del mismo modo, esperan que los dirigentes de las organizaciones de usuarios mantengan una posición institucional y prioricen la defensa de los intereses de sus representados.
La fotografía quedará como testimonio de un momento político. Con el paso del tiempo será la ciudadanía quien juzgue si esas reuniones sirvieron para conseguir soluciones para el agro o simplemente para que algunos comenzaran, una vez más, a subirse al carro del poder antes de que este siquiera inicie oficialmente su recorrido.
Porque al final, más allá de las fotos, los discursos y los nuevos alineamientos políticos, los agricultores siguen esperando lo mismo de siempre: agua, infraestructura, prevención frente a El Niño y autoridades que trabajen en el campo antes que en la campaña. La memoria del productor agrario suele ser más larga que una temporada electoral, aunque algunos insistan en creer lo contrario.



