El ingeniero agrónomo Diego Robles, especialista de GVM Agro, advierte que las bruscas variaciones de temperatura están alterando la fisiología de las plantas y afectando la productividad. Durante una entrevista en el programa Agricultura en Marcha explicó cómo la innovación técnica y el conocimiento agronómico pueden reducir las pérdidas y mejorar la rentabilidad de los productores.
El cambio climático dejó de ser una amenaza futura para convertirse en un desafío diario para la agricultura peruana. Las altas temperaturas, seguidas por intensos descensos térmicos en pocas horas, están alterando el comportamiento fisiológico de los cultivos y obligando a los productores a replantear sus estrategias de manejo en campo.
Así lo sostuvo el ingeniero agrónomo Diego Robles, especialista de GVM Agro, durante una amplia entrevista concedida al programa radial Agricultura en Marcha, donde explicó que la agricultura enfrenta una nueva realidad climática que exige mayor preparación técnica y un seguimiento permanente de los cultivos.
Robles señaló que las diferencias bruscas entre las temperaturas diurnas y nocturnas afectan directamente procesos fundamentales como la floración, la polinización y el cuajado de frutos, especialmente en el cultivo de la palta, aunque también repercuten en arroz, maíz, algodón, yuca y otros productos agrícolas.
Según explicó, cuando las variaciones térmicas superan determinados rangos, el polen puede perder fertilidad, reduciendo significativamente la formación de frutos. En el caso de la palta, recordó que durante campañas anteriores muchos productores observaron frutos sin semilla, conocidos como “dedos”, consecuencia de una fecundación incompleta ocasionada por las alteraciones climáticas.
“Los fenómenos climáticos extremos ya no aparecen cada diez o doce años. Ahora se presentan con mayor frecuencia y todo indica que seguirán intensificándose. Frente a ello, el agricultor necesita prepararse y conocer mejor la fisiología de sus cultivos”, sostuvo.
Innovación para adelantarse al mercado
Durante la entrevista, Robles compartió una experiencia desarrollada en el valle de Nepeña, donde mediante un manejo agronómico integral lograron adelantar el proceso de floración en plantaciones de palta que permanecían retrasadas por efecto del clima.
El especialista explicó que el objetivo es conseguir cosechas tempranas, permitiendo que el productor coloque su fruta en los meses de diciembre o enero, cuando los precios internacionales prácticamente duplican o triplican los obtenidos durante marzo y abril.
Indicó que este resultado no depende únicamente del uso de estimulantes vegetales, sino de una estrategia completa que comienza desde el manejo del sistema radicular.
La raíz, el verdadero motor de la planta
Uno de los principales mensajes de la entrevista fue la importancia de fortalecer el sistema radicular antes de aplicar productos destinados a estimular el crecimiento.
Robles explicó que cada campaña el palto pierde entre el 30 % y el 60 % de sus raíces de manera natural, por lo que resulta indispensable iniciar el nuevo ciclo con labores de recuperación radicular, aplicación de fungicidas, fertilización y posteriormente bioestimulantes.
“Muchos agricultores aplican hormonas esperando una reacción inmediata, pero si la raíz no está sana la planta simplemente no puede absorber los nutrientes. Es como intentar alimentar a un organismo que no puede consumir los alimentos”, explicó.
Añadió que conocer las etapas fisiológicas del cultivo permite realizar aplicaciones en los momentos adecuados, incrementando la eficiencia del manejo agronómico.
El clima también afecta la nutrición de los cultivos
El especialista explicó además que las bajas temperaturas provocan el cierre de los estomas de las plantas, reduciendo la evapotranspiración y dificultando el transporte interno de nutrientes esenciales como fósforo, calcio y boro.
Este fenómeno afecta no solo a la palta sino también al arroz y otros cultivos, razón por la cual recomendó implementar programas nutricionales adaptados a las nuevas condiciones climáticas.
Como ejemplo mencionó experiencias exitosas en arroz, donde una adecuada suplementación con fósforo y zinc permitió recuperar el desarrollo normal de plantas afectadas por bajas temperaturas.
Asistencia técnica como herramienta para enfrentar el cambio climático
Durante la conversación, Robles destacó que la asistencia técnica permanente será uno de los factores decisivos para mantener la competitividad de la agricultura peruana.
Indicó que los profesionales del sector deben asumir un compromiso ético con los productores, brindando orientación oportuna y acompañamiento en campo para reducir riesgos y mejorar los rendimientos.
En ese sentido, informó que GVM Agro mantiene un equipo técnico especializado para atender consultas en diversos cultivos, realizando visitas de evaluación y recomendaciones de manejo agronómico de acuerdo con las condiciones específicas de cada parcela.
Agricultura de precisión para un nuevo escenario climático
La entrevista permitió evidenciar que el manejo agrícola tradicional ya no resulta suficiente frente al acelerado cambio climático.
El uso de nuevas técnicas de manejo fisiológico, fortalecimiento radicular, nutrición estratégica y monitoreo permanente de los cultivos se perfilan como herramientas fundamentales para proteger la productividad, mejorar la calidad de las cosechas y aumentar la rentabilidad de miles de agricultores.
Desde el programa Agricultura en Marcha, Diego Robles reiteró que el conocimiento técnico y la innovación serán determinantes para que la agricultura peruana pueda adaptarse a un escenario climático cada vez más complejo, donde producir más ya no depende únicamente del agua y la fertilización, sino de comprender cómo responden las plantas a un clima que cambia constantemente.


