El programa Agricultura en Marcha inició con un recorrido por la crítica situación que enfrenta la gestión del gobernador regional de Áncash, Fabián “Koki” Noriega Brito, quien en los últimos meses de su mandato recorre apresuradamente diversas obras paralizadas, suspendidas e inconclusas que arrastran millonarias pérdidas para la región.
Durante la emisión se analizó cómo este panorama refleja el cierre de una gestión marcada por proyectos sin culminar, retrasos y una creciente preocupación de la población por la falta de resultados en infraestructura y desarrollo.
Más adelante, el programa reveló otro hecho que genera alarma en el sector agrario: el Proyecto Especial Chinecas reconoció que no cuenta con recursos para ejecutar trabajos de prevención frente a un eventual Fenómeno El Niño, situación que pone en riesgo la infraestructura hidráulica y miles de hectáreas agrícolas.
En ese contexto, también quedó al descubierto la deuda de aproximadamente 7 millones de soles que, según lo informado durante la programación, mantiene la Junta de Usuarios IRCHIM, hecho que fue expuesto públicamente en medio del debate sobre la falta de recursos para atender las necesidades del agro.
Uno de los momentos más comentados fue la llamada telefónica del presidente de la Comisión de Usuarios Tangay Bajo Los Álamos, Hernán Castañeda, quien denunció las deficiencias en la distribución del recurso hídrico y cuestionó que la medición del agua se realice prácticamente “al ojímetro”, calificando la situación como inaceptable para una actividad que depende de una administración técnica y transparente.
Asimismo, Castañeda expresó su malestar por el silencio del representante de las Juntas de Usuarios ante el Directorio de Chinecas, Javier Salas Vidal, señalando que durante la reunión “no dijo nada” frente a los problemas que afectan a miles de agricultores.
Finalmente, agricultores que se comunicaron con el programa lamentaron el abandono que, según manifestaron, atraviesa el sector agrario, exigiendo decisiones urgentes para garantizar la seguridad hídrica, culminar las obras pendientes y evitar que la agricultura ancashina continúe enfrentando incertidumbre en medio de una nueva amenaza climática


