Mientras Ucayali convoca a sus principales organismos técnicos a un taller multisectorial para anticiparse al Fenómeno El Niño, en Áncash el plan regional ya fue aprobado, pero la gran pregunta es: ¿cuándo comienza la ejecución y con qué presupuesto?
El Fenómeno El Niño 2026-2027 ya no es un escenario lejano. El ENFEN mantiene la Alerta de El Niño Costero y advierte que el evento podría continuar hasta abril de 2027, con una probable magnitud fuerte y sin descartar una categoría extraordinaria hacia finales de 2026.
Ante este escenario, las regiones empiezan a mover sus piezas.
En Ucayali, el Gobierno Regional anunció para el próximo 4 de septiembre un Taller Multisectorial ante el Fenómeno El Niño 2026, denominado “Perspectivas climáticas del Fenómeno El Niño y su impacto en el departamento de Ucayali”.
La actividad reunirá a representantes del CENEPRED, SENAMHI e INDECI, además de funcionarios regionales y especialistas en meteorología, hidrología y gestión del riesgo de desastres.

La agenda incluye análisis de las perspectivas climáticas, comportamiento hidrológico de los ríos, monitoreo agroclimático para proteger cultivos y ganado, escenarios de riesgo por incendios forestales y preparación de la respuesta ante los impactos del Fenómeno El Niño.
Es decir, Ucayali está poniendo en una misma mesa información científica, gestión del riesgo, agricultura y planificación regional.
Y frente a esta iniciativa surge una pregunta inevitable para Áncash:
¿Y Áncash?
La región ancashina no puede decir que no tiene un instrumento de planificación. El Gobierno Regional anunció el 14 de julio que había aprobado su Plan de Acción Regional frente al Fenómeno El Niño 2026-2027, presentado como uno de los primeros aprobados a nivel nacional. El documento contempla reducción del riesgo, preparación y atención de emergencias, incluyendo mantenimiento de cauces y drenajes, infraestructura de protección, maquinaria, monitoreo de zonas vulnerables y atención de servicios esenciales.
Pero aquí aparece el punto que merece explicación pública.
La resolución que aprueba el plan señala que no demanda un presupuesto determinado, porque este deberá formularse de acuerdo con las necesidades y la priorización de actividades de las unidades responsables.
Entonces, la discusión ya no debería ser solamente:
¿Áncash tiene un plan?
La pregunta debe ser:
¿Cuánto dinero tiene para ejecutarlo?
¿Qué obras preventivas se están ejecutando?
¿Qué puntos críticos serán intervenidos primero?
¿Cuántos kilómetros de cauces y canales serán descolmatados?
¿Qué maquinaria está disponible?
¿Qué presupuesto tiene cada intervención?
¿Quién supervisará el cumplimiento del cronograma?
Porque un plan aprobado es importante, pero un documento no descolmata un río, no refuerza un canal y tampoco protege una hectárea agrícola.
Áncash, además, ya viene realizando algunas acciones sectoriales. La Dirección Regional de Agricultura informó en julio sobre inspecciones de infraestructura de riego y puntos críticos en los ríos Casma y Sechín, mientras que en agosto reportó la entrega de kits de herramientas a agricultores como parte de las acciones preventivas.
El problema es que la amenaza es regional y exige una respuesta articulada.

Costa y sierra de Áncash tienen riesgos distintos. Los agricultores necesitan saber qué ocurrirá con los cauces, bocatomas, canales, drenes, defensas ribereñas, caminos rurales y demás infraestructura productiva frente al escenario climático previsto.
Mientras tanto, Ucayali ya tiene fecha, lugar y agenda para sentar a CENEPRED, SENAMHI e INDECI con las autoridades regionales y especialistas para analizar qué puede ocurrir y cómo responder.
La comparación no es para decir que Ucayali está preparado y Áncash no.
La comparación sirve para plantear algo más importante:
Áncash ya tiene su plan. Ahora debe mostrar su ejecución.
Porque frente al Fenómeno El Niño, la prevención no se mide por la cantidad de resoluciones aprobadas, sino por las obras y acciones que están listas antes de que llegue la emergencia.
Y esta vez los agricultores ancashinos no deberían enterarse de la prevención cuando el río ya esté entrando a sus chacras.



