Aquel día en el que el entonces gobernador regional Fabián Koki Noriega Brito pisó Cascajal y se dirigió a los agricultores con tono emotivo, muchos creyeron que por fin llegaba un nuevo amanecer para el Proyecto Especial Chinecas.
Hoy, la realidad desmiente cada palabra dicha frente a una población que le dio el beneficio de la duda.
“Jamás cometería un acto contra Áncash, contra mi pueblo”, expresó con aparente firmeza, acompañado de dirigentes y funcionarios que hoy son recordados como los sepultureros de Chinecas. Palabras como “transparencia”, “comité técnico”, “solo dos propuestas viables”, “20 millones presupuestados”, y promesas de evaluar junto a profesionales del campo… quedaron grabadas, pero jamás se cumplieron.
El gobernador incluso afirmó que estaban trabajando una solución seria y viable, presentando una supuesta estrategia para definir entre dos únicas propuestas de bocatoma. Sin embargo, la historia fue otra: no hubo ni proyecto, estudios ocultos , ni presupuesto para los 40 kilómetros ejecutado, ni voluntad
real. Solo retórica barata y burla encubierta con tono paternalista.
Hoy, a puertas del Día del Campesino, los agricultores no tienen agua asegurada, ni obras, ni proyecto, ni horizonte. Y mientras el tiempo pasa, la postergación se vuelve condena, y el silencio oficial, un insulto al sacrificio diario del hombre del campo. Desde Agricultura en Marcha, llamamos a la reflexión. No es momento de esconder la cabeza como el avestruz, sino de hacer un mea culpa colectivo.
Porque el peor error no fue que Koki mintiera: fue que lo escuchamos, le creímos y lo dejamos hacer. Este 24 de junio no puede ser solo celebración, sino también memoria y aprendizaje. (MAP)







