En Agricultura en Marcha lo decimos con claridad: no se trata de inventos ni caprichos. La ANIN y la empresa OHLA fueron advertidas en su momento de que su método de encauzamiento no garantiza resultados y podría dejar a las cuencas igual de vulnerables.
Los Planes Integrales de las cuencas de Casma, Huarmey y Lacramarca costaron más de 10 millones de soles cada uno, y siguen guardados en un cajón sin ser socializados. Estos estudios no eran un adorno: eran la base para reducir riesgos, reforestar, ordenar cuencas y dar soluciones reales después del Niño Costero.
Exigimos su cumplimiento. No se puede renunciar al objetivo de proteger a miles de familias y asegurar un futuro agrario sostenible. La improvisación ya nos ha costado demasiado.



