En Chinecas ya no se habla en voz baja. El Sindicato de Trabajadores del Proyecto Especial (SUTRAPECH) ha puesto el tema sobre la mesa sin rodeos: piden la salida de la gerenta Ana Melab Salas, y esta vez no hay ceremonia, inauguración ni simbolismo que maquille la crisis.
Ni la reciente inauguración de la llamada “Cruz de la Paz”, ni discursos optimistas, ni gestos de buena voluntad han logrado calmar el malestar interno. Para los trabajadores, la situación no pasa por actos protocolares ni fotos para redes, sino por decisiones de gestión que —según señalan— no han estado a la altura de las necesidades del proyecto.
El pedido del sindicato se da en un contexto donde las críticas a la administración vienen creciendo, alimentadas por cuestionamientos sobre manejo institucional, prioridades presupuestales y falta de resultados concretos en el campo. Y mientras algunos apuestan por símbolos, otros exigen cambios reales.
El mensaje del SUTRAPECH es claro y directo: ni subir al cerro, ni encender luces simbólicas cambiará el rumbo si no hay un giro en la conducción de Chinecas.
Por ahora, la presión está puesta. Y en Chinecas, donde el agua debería ser el centro de todo, lo que hoy corre es la tensión.

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