“Pensábamos que la empresa iba a estar con toda su logística y actuar en todos los frentes. Hemos querido ser respetuosos con el contrato, pero vemos que no es así”.
La declaración de un funcionario de Chinecas deja una frase que merece ser escuchada con atención. Según explicó, existía la expectativa de que la empresa tuviera la capacidad técnica y financiera para asumir este reto, porque intervenir el canal, en estas condiciones, “es un reto”.
Mientras tanto, los agricultores ya tienen una posición clara: no aceptarán un nuevo corte de agua.
El escenario se complica para Chinecas, para la Junta de Usuarios y para la empresa responsable de los trabajos. Los agricultores cuestionan que se pretenda afectar nuevamente el suministro en pleno periodo de altas temperaturas, cuando sus cultivos están en riesgo.
La Junta de Usuarios deberá responder por su informe de operación y Chinecas tendrá que explicar si la empresa contratada realmente cuenta con la capacidad y logística necesarias para cumplir con el compromiso asumido.
Y como si al drama del campo le faltara un personaje más, durante la reunión aparece una cabrita reclamando a su manera. Su balido parece decir: “¡Agua también para nosotros!” mientras el “mamotreto” se movia muchas horas antes, que estaremos pagando.
Así es el agro: mientras unos discuten contratos, cronogramas y responsabilidades, en el campo las plantas, los animales y los agricultores esperan algo mucho más sencillo: agua para producir y vivir.
Los hechos plantean una discusión de fondo sobre la conducción del sistema y el papel de los agricultores en su administración y vigilancia. ¿Debe Chinecas avanzar hacia un mayor control y participación directa de los usuarios? Esa discusión ya está sobre la mesa.



