Han pasado ya cerca de doce meses desde que el Gobierno Regional de Áncash envió oficialmente el pedido para modificar el Decreto Supremo N.° 072-85-PCM e incorporar a Huarmey dentro del ámbito de intervención de CHINECAS. El documento ingresó formalmente al MIDAGRI el 21 de agosto de 2025 con cargo, CUT, sellos, firmas digitales y toda la liturgia burocrática que tanto emociona a los funcionarios cuando hay que llenar fólderes. Pero hasta hoy, la famosa modificación normativa simplemente no existe.
Y aquí empieza la parte tragicómica del asunto. Porque mientras la modificación legal seguía flotando en el limbo administrativo, la gestión de Fabian Koki Noriega Brito decidió avanzar con elaboración de expedientes y anuncios multimillonarios como si el marco legal ya estuviera asegurado. Una especie de “primero gastamos y luego vemos si la ley existe”. Método muy peruano. Primero la foto, después el sustento. Primero el powerpoint, después la realidad.
Lo temerario no es solamente el gasto. Lo verdaderamente delicado es que en Lima nadie ha dado señales políticas claras para aceptar esta modificación. Y peor aún, el país ya está prácticamente entrando al ruido del proceso electoral nacional, donde los ministerios dejan de decidir y comienzan a sobrevivir políticamente. En ese escenario, pretender que una modificación tan sensible avance como si nada es vender humo premium con sello institucional.
Más aún cuando desde el Congreso tampoco existe una señal favorable. La actual correlación política no ha mostrado intención alguna de empujar esta modificación normativa. Y eso lo saben perfectamente en la región. Lo sabe el directorio de CHINECAS. Lo saben los técnicos. Lo saben los funcionarios. Pero nadie dice nada. Todos juegan al silencio administrativo olímpico mientras siguen las ceremonias, los discursos y los anuncios reciclados.
Y mientras tanto aparecen los infaltables “adjuntos ornamentales” de ciertas organizaciones de usuarios, algunos más preocupados en quedar bien con el poder de turno que en exigir certezas jurídicas para el proyecto. Les hacen la corte, sonríen para la foto y ya parecen estar ensayando la danza de las tijeras por los 40 años de CHINECAS. Cuatro décadas después, el proyecto sigue acumulando más aniversarios que hectáreas irrigadas.
Porque en CHINECAS todo tiene celebración: aniversarios, primeras piedras, estudios, consultorías, viajes y promesas. Lo único que rara vez llega es la solución definitiva. Perú: el único país donde un expediente puede correr más rápido que la ley que debería sostenerlo.




