Las recientes declaraciones del presidente de la Junta de Usuarios IRCHIM a un medio local evidencian una preocupante desconexión con la realidad y, sobre todo, con las funciones que hoy le corresponden ejercer.
En un contexto de lluvias persistentes, riesgo de avenidas y una campaña agrícola que depende críticamente de la estabilidad de la infraestructura hidráulica menor, sorprende que el discurso público del dirigente esté centrado en distritos y zonas que no forman parte de su jurisdicción, como Samanco, Nuevo Chimbote, Suchimán. Estos territorios cuentan con sus propias autoridades, presupuestos y responsabilidades en materia de gestión de riesgos.
IRCHIM no es Defensa Civil, ni municipalidad provincial, ni gobierno regional. Es una organización agraria cuya razón de existir es clara y concreta: garantizar la operación, mantenimiento y seguridad del sistema de riego que abastece a sus usuarios. En particular, del canal 29.1 y de toda la infraestructura hidráulica interna que sostiene la producción agrícola del valle.
Al parecer, al actual presidente se le ha quedado grabado un rol del pasado, cuando años atrás ejerció funciones vinculadas a Defensa Civil en la Municipalidad Provincial del Santa. Hoy, la realidad es otra. El cargo que ostenta no lo convierte en vocero de emergencias regionales ni en evaluador de zonas urbanas ajenas, sino en gestor del agua para los agricultores de IRCHIM.
Mientras se anuncian inspecciones en ríos y quebradas fuera de su competencia, los usuarios esperan acciones concretas donde sí corresponde actuar: limpieza de sedimentos, reforzamiento de canales, monitoreo permanente de tomas y canales, y un verdadero plan de contingencia que proteja la campaña agrícola 2026 frente a los efectos del Fenómeno El Niño.
No se trata de desconocer la gravedad de las lluvias ni de minimizar los riesgos regionales. Se trata de entender el rol que se representa. Cuando un dirigente dispersa su discurso y su atención, lo que queda desprotegido es lo esencial: el agua que llega a las parcelas y la infraestructura que la hace posible.
IRCHIM necesita menos declaraciones y más gestión. Menos mirada fuera de su ámbito y más presencia en el canal. La reflexión es necesaria y urgente: los agricultores no esperan protagonismo, esperan limpieza de drenes. Y esa responsabilidad no admite confusión de funciones ni nostalgias de cargos pasados.



