El ingeniero Rómulo Antúnez Antúnez, representante de la Asociación de Productores Agrarios y AgroExportadores de La Carbonera, analizó el complejo panorama del proyecto Proyecto Especial Chinecas tras el reciente cambio en el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego.
En entrevista, Antúnez expresó que esperaba mayores avances durante la gestión del exministro Vladimir Cuno, quien —según indicó— conocía de primera mano la problemática técnica y administrativa del proyecto.
“Hace tres años discutíamos exactamente lo mismo. Esta sería la octava postergación. Se siguen pidiendo informes que, probablemente, solo ratifiquen lo que ya se sabía: que el porcentaje de posesionarios que podría calificar no superaría el 15 o 20%”, señaló.
Exigen informe técnico pendiente
El ingeniero respaldó el pedido de los posesionarios movilizados, quienes exigen la entrega inmediata del informe técnico elaborado por consultoras especializadas. “Chinecas debe transparentar los resultados. ¿Cuántos pasan? ¿Cuántos no? No podemos seguir en incertidumbre”, enfatizó.
Antúnez reveló que en conversaciones previas con el entonces ministro, este habría confirmado que el porcentaje de regularización sería limitado, lo que coincide con estudios anteriores.
Tres fracasos estructurales
Durante la entrevista, el representante de APAAP fue más allá y cuestionó la gestión histórica del proyecto.
Recordó que de las 136 mil hectáreas entregadas hace cuatro décadas para administración, apenas se ha logrado formalizar menos del 2%. “Es un fracaso total en la administración de tierras”, afirmó.
En cuanto al manejo del recurso hídrico, indicó que solo se factura alrededor del 17% del volumen total administrado anualmente. “Otro fracaso más”, sentenció.
Además, criticó la reiteración de estudios técnicos sin que se concrete el financiamiento para la ejecución de obras. “Podemos tener el mejor estudio, pero si no hay presupuesto, no sirve de nada”.
Financiamiento y voluntad política
Antúnez propuso que el Gobierno Regional comprometa recursos del canon minero —como el proveniente de Antamina— para asegurar el financiamiento del proyecto. Sugirió asignaciones anuales que permitan viabilizar un esquema de ejecución, ya sea bajo modalidad gobierno a gobierno o cualquier mecanismo que garantice resultados.
Advirtió también sobre el riesgo de sobrecostos en determinados modelos de ejecución. “Si se transfiere a la ANIN puede costar el doble. Si es gobierno a gobierno, puede costar el triple”, explicó, citando como antecedente el caso del proyecto Proyecto Especial Chavimochic, cuya ampliación terminó elevando significativamente sus costos iniciales.
Llamado a la unidad
Finalmente, el ingeniero hizo un llamado a la articulación entre grandes, pequeños y medianos productores. “El tiempo corre y la gestión actual está por concluir. Sin una decisión clara y un compromiso financiero real, Chinecas seguirá siendo una promesa postergada”.
La advertencia es directa: sin transparencia, financiamiento asegurado y voluntad política, el proyecto seguirá acumulando estudios, pero no hectáreas productivas.
Y el campo, como siempre, no puede esperar eternamente a que Lima y la región se pongan de acuerdo.


