Con más de 70 años en la agricultura y nueve dedicados al cultivo de mango, un productor del sector Huancamuña tomó la palabra en medio de la protesta y resumió el sentir de decenas de hombres y mujeres del campo: basta de intermediarios que pagan precios irrisorios y engañan al productor.
Desde Huancamuña, San Rafael y Moquete, los agricultores se movilizaron para exigir precios justos por su fruta. “No somos productores de un año ni de dos. Tenemos décadas trabajando la tierra”, señaló otro dirigente con más de 25 años en el cultivo de mango.
La denuncia apunta directamente a los llamados “recorredores”, intermediarios que llegan en motocicleta, ofrecen comprar toda la producción y prometen pagos atractivos, pero terminan apañando solo una parte de la cosecha y pagando montos que no cubren ni los costos de producción.
Uno de los productores relató su experiencia: acordó vender una hectárea de sus cuatro hectáreas sembradas, pero al finalizar la cosecha descubrió que solo habían recogido una tercera parte. “Palabreo tras palabreo, cargaron lo que quisieron, pagaron y se fueron”, denunció.
El problema no es solo el bajo precio, sino el endeudamiento que arrastra el agricultor. “Trabajamos todo un año, nos prestamos del banco, y si no cubrimos gastos, el banco remata nuestra chacra. ¿Eso queremos?”, cuestionó ante sus compañeros.
Falta de control y registro
La preocupación se agrava por la ausencia de un registro claro de compradores. Según lo manifestado en la asamblea, la ingeniera Pilar Montoro, de Servicio Nacional de Sanidad Agraria del Perú, habría confirmado que no cuentan con una relación oficial de compradores en la zona.
Por su parte, el ingeniero Alejo, desde la municipalidad, indicó que ninguna empresa exportadora se ha registrado formalmente para operar en el sector.
“Estamos en el aire. No tenemos nexo directo con ninguna empresa”, advirtieron los agricultores. Esta falta de control permite que acopiadores usen el nombre de supuestas empresas y negocien sin supervisión dentro de los campos.
Medidas y llamado a la unidad
Los productores anunciaron que las medidas de protesta podrían extenderse entre cinco y seis días si no se establecen mecanismos claros de comercialización y mejores condiciones de venta.
El llamado es firme: no vender a intermediarios informales y exigir la presencia directa de empresas exportadoras. “Que venga el mismo exportador”, reclamaron.
En el valle, el mensaje es claro. No se trata solo de un precio más por kilo de mango. Se trata de proteger años de esfuerzo, evitar el sobreendeudamiento y garantizar que el trabajo de todo un año no termine en pérdida.
Porque cuando el agricultor se organiza, no está pidiendo caridad. Está defendiendo su derecho a vivir dignamente de la tierra que trabaja.



