¿No se advirtió lo que podía pasar? Hoy domingo, mientras los funcionarios y responsables del sistema de riego corren de un lado a otro, los teléfonos no dejan de sonar y las alertas llegan desde los bordes del canal principal de CHINECAS y el sector Tangay.
¡DE 20 A 12 M³ POR SEGUNDO! Esa es la información que circula: el caudal en la bocatoma habría sido reducido debido a problemas en la estructura ejecutada junto a una obra de arte, donde se reportan daños en la losa, fisuras y filtraciones. Según lo comunicado via “corre ve y diles” a los diligentes “operadores”, el caudal se mantendría reducido hasta que se realicen las reparaciones.
Pero aquí viene la pregunta que indigna: ¿para qué sirvieron tantas horas de espera y preocupación si, según los propios reportes, el incremento del caudal apenas permitió regar durante unas dos horas y luego aparecieron problemas en los paños del canal?
Mientras se habla de un problema temporal y se promete restablecer los 20 m³ por segundo cuando se supere el inconveniente, el agricultor sigue mirando al cielo, al canal y a su chacra, preguntándose si el agua llegará a tiempo.
¡EL FENÓMENO DE EL NIÑO NO ES EL ÚNICO RIESGO! También preocupan las decisiones humanas, las fallas de ejecución y una planificación que, si no anticipa los problemas, termina trasladando sus consecuencias a quienes viven de la agricultura.
Desde #AgriculturaEnMarcha lo advertimos: el agua no se administra con promesas ni improvisaciones. Se necesita información clara, evaluación técnica, reparaciones oportunas y un plan de contingencia que proteja los cultivos.
¡CHINECAS Y LOS RESPONSABLES DEL SISTEMA DE RIEGO DEBEN DAR EXPLICACIONES! ¿Qué falló? ¿Quién supervisó los trabajos? ¿Cuánto tardará la reparación? ¿Cómo garantizarán que el agua llegue a las cabeceras de las chacras?
Porque cuando falla el canal, no solo se fisura el concreto: también se pone en riesgo el trabajo, la inversión y el sustento de miles de familias agricultoras.
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