El presidente de COSAGRA La Carbonera lanzó un mensaje claro y sin rodeos: la titulación de tierras no es solo un trámite pendiente, es la puerta que puede cambiar el destino económico de decenas de agricultores del valle.
“Ojalá quiera Dios que se haga realidad esa bendita titulación”, expresó con énfasis, al señalar que este paso permitiría consolidar el verdadero objetivo del gremio: exportar directamente su producción de mango al mercado internacional señalo Wilder Villafana Obregon.
Según detalló, el siguiente paso en la hoja de ruta es ambicioso pero viable: instalar una planta exportadora propia, con frigorífico y toda la infraestructura necesaria para cumplir con los estándares internacionales. La meta es clara: dejar de depender de intermediarios y ofrecer el producto directamente a países como Estados Unidos, Canadá, España o Países Bajos.
El dirigente fue enfático en subrayar que La Carbonera no necesita abastecerse de fruta de otras zonas como Casma o Nepeña. “Aquí todos somos agricultores y todos tenemos plantaciones de mango”, sostuvo. El desafío, explicó, está en la organización: agruparse, fortalecer el manejo técnico del cultivo y garantizar volúmenes y calidad suficientes para negociar de manera directa con compradores extranjeros.
La visión es concreta: presentar ofertas formales de toneladas de mango con calidad certificada y cerrar convenios de exportación sin intermediarios. De lograrse, el beneficio sería colectivo. “Sería una exportación directa y la ganancia quedaría en manos de nuestros hermanos agricultores”, afirmó.
En un contexto donde el agro peruano compite con estándares cada vez más exigentes, COSAGRA apuesta por formalidad, infraestructura y unidad productiva como pilares para dar el salto al mercado global. La titulación, en este escenario, no es solo un documento. Es la llave para que el mango de La Carbonera cruce fronteras con nombre propio.



