Con la brisa marina de fondo, el mar como testigo silencioso y el campo como bandera de batalla, Roger Reyes Vereau volvió a dejar claro que su campaña no quiere quedarse en el discurso bonito de temporada. En tiempos donde abundan candidatos que descubren el amor por la chacra apenas huelen elecciones, Reyes salió al frente con un mensaje directo: el agro ancashino ya no está para pedir limosnas políticas, está para exigir representación de verdad.
El candidato de Podemos Perú, identificado con la P y el número 5, se presentó como la voz de la costa, la sierra, la zona media y el altoandino de Áncash, recordando que su vínculo con agricultores y transportistas no nació en una oficina de campaña ni en un spot bien editado, sino en los momentos duros, cuando los canales colapsaban, los cultivos se perdían y más de una autoridad prefería practicar el noble arte de desaparecer.

Con tono firme y sin mucha decoración verbal, Reyes sostuvo que su prioridad será empujar créditos agrarios con seguro, para que el agricultor deje de jugarse la vida cada vez que una plaga, una sequía o un huaico decide arrasar con meses de trabajo. También prometió defender precios justos, vigilar de cerca el manejo de Chinecas y pelear para que el pequeño productor no siga quedando arrinconado mientras otros hacen negocio con su esfuerzo.
En materia económica, planteó regular combustibles para aliviar el golpe que hoy sufren el agro y el transporte, porque cuando sube el petróleo, en el Perú termina subiendo hasta el ánimo del bodeguero. Además, defendió con énfasis el derecho de los pequeños productores a conservar el 30% de tierras destinadas a agricultores peruanos, advirtiendo que no se puede seguir entregando el tablero completo mientras al campesino apenas le dejan las fichas.
Ya en el cierre, Reyes lanzó su llamado al electorado con esa mezcla de campaña, convicción y urgencia que tanto abunda en abril: no dejarse seducir por candidatos de botas recién estrenadas que aparecen cada cinco años prometiendo salvar el agro como si hubieran inventado la agricultura. Su consigna fue clara: este 12 de abril, marcar la P de Podemos Perú y el número 5.
Porque en Áncash, al parecer, el campo ya se cansó de ser foto de folleto y quiere empezar a ser voz en la mesa donde realmente se decide. Una rareza democrática, sí: agricultores pidiendo que los representen quienes sí conocen el barro y no solo lo pisan en campaña.



